"Vuelvo a la patría, después de uno de esos lapsos de dolorosa ausencia y me sorprende la fortuna al llegar... para revelarme la fuerza que late en el pueblo... para decirme por la voz de los compatriotas aquí reunidos y por las voces de otros muchos hermanos que es la hora del destino la que vuelve a ofrendarnos una ocasión salvadora... No acataré el resultado ni de la intriga, ni de la imposición, ni de la fuerza...
Méjico se queda sin religión castiza... sucede que entre nosotros sólo la secta extranjera puede acercarse a las almas... por que su bandera no es la humilde tricolor.
Está el problema de la emigración de nuestros compatriotas. Suman ya millones los que en los últimos años se han visto obligados a cambiar de hogar, unos, porque a semejanza de los antiguos cuáqueros se expatrian para adorar a Dios a su manera, y otros, empujados por la presión local; lo cierto es que con ello pierde la patría mejicana una verdadera selección de su propia raza... El día en que este tercio de la población mejicana que ahora padece destierro, inicie su retorno será el más feliz de nuestra historia. Pero ese día no asomará en los tiempos si antes no abolimos las carnicerías que han llegado a construir un baldón para el nombre mismo de Méjico.
El hombre que animado de paz y de justicia ponga a trabajar a los mejicanos, ese será su salvador. Necesitamos ponernos a jornada doble en toda la Nación, pero el trabajo requiere la tranquilidad que emana de la justicia y la libertad que garantiza la acción.
Yo sé que el pueblo va a erguirse ahora para darnos un gobierno libre y mejicano, sin contaminaciones con extrañas banderas. Señores: si es verdad que la fe mueve a ejemplo, seamos los primeros en demostrar que está viva la patria y que es la voz de la patria la que va a estar hablando por nuestros labios.
¡Méjico, levantate!... La más grave de las amenazas de toda tu historia se urde en estos instantes en la sombra; pero aún hay fuerza en tus hijos para la reconquista del destino. Deja que los menguados vacilen... tus hombres están ya de pie; y por el viento pasan himnos de regeneración y de victoria."
Nogales, Sonora 10 de Noviembre de 1828
A pesar del tiempo, su tesis central aún es actual y esperanzadora.
Su grito de batalla ¡¡¡¡Méjico Levantate!!!! resuena y arde en muchas almas mejicanas. Es hora de ponernos en acción YA.
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