sábado, 27 de septiembre de 2008

Artículo No. 2 Día de la Independencia de Méjico (27 de Septiembre de 1821)

El 24 de Febrero, en Iguala, Don Agustín de Iturbide proclamó el siguiente plan de independencia:

"Ha llegado el momento en que manifestéis la uniformidad de sentimientos y vuestra unión sea la mano poderosa que emancipe a la América sin necesidad de auxilios extraños."

El Plan de Iguala proclamaba:

  1. Que Méjico había llegado a la edad mayor para separarse de España, sin perderle respeto ni veneracion, ni amor como a "su primitivo origen"
  2. Trato igual a todos los habitantes de Méjico, fueran criollos o españoles; es decir, que el país conservaba su unidad y repudiaba la cizaña que se habia estado queriendo deslizar para enfrentar lo indigena contra lo hispano y contra lo mestizo.
  3. Supremacía de la Religión Católica como religión de Estado.

Como bandera de la nueva nación Iturbide adopto la enseña tricolor y la hizo jurar a sus tropas el 2 de Marzo de 1821 con el simbolismo de las tres garantías: religión, independencia y unión, y anunció:

"Al frente de un ejército valiente y resuelto, he proclamado la independencia de la América septentrional. Es ya libre, es ya señora de sí misma, ya no reconoce ni depende de la España ni de otra nación alguna"

Asi fue como en 8 meses, casi sin derramamiento de sangre y sin destrozos, que el libertador Don Agustín de Iturbide consumó la Independencia Nacional, al entrar, con su Ejército Trigarante, a la Ciudad de Méjico el 27 de Septiembre de 1821.

Despúes de su entrada triunfal, Iturbide habló así a la nación:

"Ya estais en el caso de saludar a la Patria independiente como lo anuncié en Iguala... ya sabeís el modo de ser libres; a vosotros toca el señalar el de ser felices. Y si mis trabajos, tan debidos a la patria, los suponeís dignos de recompensa, concededme sólo vuestra sumisión a las leyes, dejad que vuelva al seno de mi amada familia y de tiempo en tiempo haced una memoria de vuestro Amigo Iturbide"

Celebremos felices el aniversario de la independencia de nuestro Méjico y hagamos memoria de nuestro libertador, el gran Agustín de Iturbide (verdadero padre de la Patria), agradeciéndole, reconociéndole y rezando por el eterno descanso de su alma inmortal.

Artículo No. 1 Peoresnada

Durante la época de la Guerra Cristera, durante los años 1927 a 1929, se editó una hoja de información escrita en papel de color, sumamente delgado para hacer 12 copias a la vez, escrita en una maquinita portátil, a la que se le dió el nombre de "Peoresnada".
Los cristeros que la recibían en campaña se veían en aprietos para leer las últimas copias, y más cuando el papel era de color oscuro; pero por medio de ellas se les tenía al corriente de los principales sucesos ocurridos en toda la República.
Estaba escrita con alegre despreocupación, con ironía simple que era del gusto de todos los que con ingenua, limpia intención, exponían su vida a cada paso para dar a su patria amor y libertad.
Una muestra del espíritu sencillo y optimista que campeaba en aquellas hojas, lo ofrecen estos versos aparecidos en el número 90 y 91 de Peoresnada:
Si yo fuera un gran señor,
y que nadie me tosiera,
es decir, que si yo fuera
tamaño periodicón,
yo diría que un gran torzón
llevase al otro potrero
a Calles y a Portes Gil,
a Morones y a otros mil;
pero se fuesen primero
López, Montalvo y Quintero.
Pero soy un chiquitín
que apenas me asoma el diente,
entre hablador y prudente
travieso periodiquín;
quiero hablar y hablar sin fin
a Calles y a su mesnada
(que espero ver aplastada)
todas las veces que salgo,
que hablar bien o mal es algo
y algo es algo... "peroesnada"
Este es mi pequeño homenaje a todos aquellos que murieron y vivieron la cristiada durante la décadas de los 20´s y los 30´s, asi como a los que tuvieron el valor de editar Peoresnada, en donde las críticas al gobierno se pagaban en el paredón. Estos fueron los verdaderos impulsores de la libertad de expresión, de la libertad de expresión que construye, no como la tan cacareada libertad adquirida en nuestros días que solo nos muestra los antivalores que llevarán a la destrucción de la familia mejicana.